La periodista iraní estadounidense Roxana Saberi fue liberada ayer luego de que la justicia de Teherán redujera de ocho a dos años la pena impuesta en primera instancia. El hecho ha sido visto como un gesto de Teherán hacia Washington en momentos en que hay abierto un curso de acercamiento entre los dos países, enfrentados desde 1979.
Según el abogado de la joven de 32 años, Abdolsamad Jorramshah, la decisión fue posible sólo porque los jueces consideraron a EE.UU. como país “no hostil” pues no hay guerra abierta entre ambas naciones. Aunque ambos gobiernos quitaron todo significado político al episodio, la liberación de la periodista de nacionalidad iraní-estadounidense -que había sido acusada de espionaje en favor de EE.UU.- despeja un importante obstáculo en los esfuerzos de Barack Obama para comprometer a Irán en un diálogo luego de décadas de rechazar al régimen de Teherán. Washington había dicho que los cargos contra Saberi eran infundados y exigió en numerosas ocasiones su liberación.
Ali Reza Jamshidi, vocero del poder judicial de Irán, informó que la condena de la periodista había sido reducida a una sentencia de dos años en suspenso, una pena de cárcel que no se cumple a menos que exista reincidencia. Jamshidi dijo que Saberi podía abandonar el país.
La periodista, cuyo padre es iraní y su madre japonesa, se había mudado a Irán hace seis años y había trabajado como reportera independiente para varias organizaciones periodísticas, entre ellas National Public Radio, de Estados Unidos y la British Broadcasting Corporation, de Gran Bretaña. La organización Reporteros sin Fronteras, con sede en París, elogió la decisión de suspender la sentencia.
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