El fanatismo es uno de los principales motivos que llevan a las personas a hacer actos que la mayoría consideraríamos locuras. Un claro ejemplo puede verse en el siguiente video donde una chia se lanza desde la tribuna para poder saludar a Lionel Messi.


“Pará, qué hacés…”, fue el grito inicial, algo desesperado, de Lio. Y la muchacha se mandó igual, como si nada. Tuvo su premio: cayó de pie y en el camino se llevó un abrazo del sorprendido Pulga. Algo más, también: el tirón de orejas de los policías.

Es el preferido por su talento y también por cómo se maneja afuera de la cancha. Cero vedetismo en él. Camina por los pasillos del hotel, se saca fotos con todos, firma camisetas y siempre está dispuesto a un saludo. Aunque, claro, no tan “violento” como el de anoche en el estadio.