charrua.jpgHace pocos minutos presencié algo que si bien está instalado como un hecho normal dentro de nuestra sociedad, no deja de ser sorprendente y repudiable. Se trata de que una barra brava apriete al plantel del club por el que simpatizan al no conseguirse los resultados esperados.

En esta ocasión fue Central Córdoba, quien esta tarde perdió contra Morón 2-0 y quedó eliminado de la lucha por el ascenso a la B Nacional. El micro que transportaba a los jugadores fue interceptado en Maipú y 27 de Febrero en la ciudad de Rosario, cuando varios autos se interpusieron en su camino.

De dichos autos se bajaron varias personas que rápidamente pudieron identificarse como hinchas del club, los cuales se dirigieron a la puerta del micro golpeandola y pidiendo al plantel que se baje. Una vez que los jugadores del equipo y personal del cuerpo técnico ya habían descendido se vivieron momentos de violencia donde algunos “barras” intentaron agredir a los jugadores.

Junto a los gritos de “No ganan un partido”, “Son unos muertos”, y “No sienten la camiseta” los hinchas recriminaban al plantel por los resultados obtenidos mientras se vivía un clima de mucho nerviosismo que envolvió al director técnico Oscar Santangelo, quien estaba muy alterado.

Situaciones como esta se pueden vivir sólo en nuestra sociedad, donde la pasión sobrepasa los límites, invandiendo otros campos como los derechos de los demás o el respeto. Que difícil sería explicarle a un extranjero lo que sucedía en esa situación.