Fotografía por cnmark

En este post quiero contar mi experiencia, la cual estoy viviendo hace un tiempo en la relación con mi trabajo. Como seguramente nadie de ustedes lee mi blog personal, no se habrán enterado que dejé de estudiar en la facultad para dedicarme a tiempo completo al trabajo de diseño y a otros emprendimientos relacionados con internet.

Cuando empecé con todo esto, el diseño web era simplemente un hobbie, lo hacía porque me gustaba y aunque hoy me sigue gustando, hubo evolución. Hasta hace poco tiempo atrás dejó de ser un pasatiempo para convertirse en un trabajo que me tría interesantes ingresos, pero que no me ocupaba gran parte del día. Hoy tengo la idea de convertirme en un profesional de este ámbito y dedicarle gran parte de mis horas a este trabajo.

Pero esto no puede ser simplemente un cambio de etiqueta, también tiene que ser un cambio en la forma de actuar y pensar, no puedo autonombrarse profesional y seguir actuando como un aficionado al diseño. Esta cambio yo lo veo como una profesionalización, comportarme como una persona a la que las demás contratan para un trabajo determinado, yo ofrezo un servicio a cambio de dinero, tengo que lograr que ese objetivo sencillamente se cumpla.

Los cambios son muchos, aunque progresivos. Como para dar un ejemplo puedo nombrarles la incorporación de nuevas herramientas de trabajo, organización de mis horarios de otra manera, ampliar mi red de contactos y muchas cosas más que hacen mi trabajo más fructífero, pero sobre todo hay algo que quiero recomendarles para que tengan en cuenta, aunque no es ninguna novedad ni secreto milagroso. Me refiero a enfocarse.

Cuando nos enfocamos en algo resulta mucho más fácil llevarlo a cabo, se hace de una manera más eficiente, rápida y productiva. Al hacer foco sobre algo, dejamos de lado todo lo demás que pueda llegar a interferir en nuestro objetivo y eso es lo que hace que podramos lograrlo de mejor manera. Esto va más alla del trabajo o particularmente del diseño, aunque yo lo aplico en este ámbito y los resultados son muy buenos.

Convertirse en un profesional está más allá de tener nuevas tarjetas de presentación, un portfolio extravagante o vestir de saco y corbata. Ser profesional es una forma de actuar y pensar. El cambio se verá rápidamente reflejado, o acaso ¿a quién no le gusta tratar con profesionales?